Secreto de belleza, el miedo de muchos

Créditos: Dr. Roberto Montiel y Lic. Daniela F. Cabrera

Nos encontramos en una sociedad donde se busca la perfección en cuerpo, rostro y vida ideal y al mismo tiempo lo natural y la aceptación personal, tal y como llegamos al mundo. Visiones, que se podría creer que son opuestas, pero se complementan. Las redes sociales y los influencers han impulsado la gran demanda de los procedimientos estéticos; pero no se puede negar que también el fácil acceso da apertura a información errónea que solo genera pánico, prejuicios y miedos que muchos médicos estéticos, cirujanos y dermatólogos deben enfrentar día a día. El desarrollo personal se trabaja en conjunto, tanto lo emocional, como la mente, el cuerpo y la imagen visual. El cerebro humano trabaja de una manera muy visual; lo que percibe dentro de los primeros segundos crea un juicio, aunque haya poca información, el cerebro categoriza lo que ve: apariencia, expresión verbal y corporal, creando etiquetas para poder tomar decisiones rápidas, atajos que después puede corroborar o corregir. Y justamente es tan importante cómo nos vemos, no por lo superficial, si no por una evolución personal.

Si tienes un buen aspecto, los demás te perciben como alguien de confianza.

¿Cómo se logra?

Nuestro rostro cuenta con ciertas proporciones. La armonización facial evalúa estas proporciones y las lleva al ideal; las equilibra, resaltando la belleza natural, junto con las características que nos identifican como individuos.

Los tercios faciales se dividen en tres partes, que se miden desde el nacimiento del cabello hasta la base de las cejas, desde la base de las cejas hasta la base de la nariz y desde allí hasta el mentón. En un rostro ideal, estos tres tercios deberían medir aproximadamente lo mismo, alrededor de 6 o 7 cm. También se puede medir el punto de luz, que es la máxima proyección del rostro o el mayor relieve visible. Además, es posible evaluar el ángulo de la nariz y la distancia entre los ojos, lo que permite compararlos con las demás proporciones faciales. Estas mediciones se realizan con la ayuda de un calibrador o caliper, herramienta que facilita la precisión en la comparación de las dimensiones faciales. La belleza física es reproducible, si se conocen las reglas de proporción, la simetría y los principios que la definen.

En última instancia, la belleza se encuentra tanto en lo que se ve como en lo que se siente, y cada individuo tiene su propia singularidad que lo hace especial. Al final es innegable el impacto de la belleza en el ámbito social y en la autopercepción.

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